VIERNES 12 DE MARZO DE 2010
Mesmar Philipp. Preguntas a Daniel
Acosta…/ 2017
1º Cómo aprendió su conocimiento? : “En mi caso, por mi historia
personal ligado a búsqueda de procesos de cambio. Por la crisis de los soportes
tradicionales, y la necesidad de expresarme con otros lenguajes en el espacio
público, y no tradicionales, del circuito de arte. Estar muchos años en la
Prilidiano Pueyrredón. Con excelentes profes y otros… Por cierta influencia de
mi padre amante de la poesía y la música.
2 º Cómo intercambia su saber con la Sociedad. La complejidad de los problemas actuales no deben
sumergimos en un mar de dudas; por el contrario debemos colocarnos al frente de
estos, desde el camino del arte, y proponer nuestras ideas al respecto.
Haciendo sonar nuestras voces, como sanadores del arte. Como arte ecoducadores.
No siendo dos cosas, separadas, sino una misma persona que acciona en el camino
de la naturaleza que nos proporciona su creatividad. Y nosotros debemos honrar
esta posibilidad que nos brinda no permitiendo su depredación. La destrucción
de la naturaleza es la destrucción de la posibilidad de construir un mundo
posible. Donde se pueda disfrutar de su belleza, tan compartida por todos. Sin
exclusiones. Dentro de las modalidades entra la performance, o la acción, son actitudes totalmente distintas a mi
formación principal que es la pintura y el dibujo etc. El cuerpo y el
espacio-tiempo te brindan otras emociones y gratificaciones que no te brindan,
en mi caso, el trabajo en el taller. Por supuesto no reniego de mi formación
pictórica. La incluyo siempre.
El espacio en algunos casos
determina centralmente la propuesta, en otro el público o los contextos
sociopolíticos. Depende también de las tradiciones del sitio y como nos pega el lugar. Para elegir la
mejor herramienta de acuerdo a los objetivos comunicacional y expresivos.
3º - Le pagan? En general no…hubo invitaciones en Europa recientemente
donde si me pagaron honorarios que son normales en algunos festivales. O en
Canadá donde también me pagaron todo…pasaje, estadía y honorarios…en la región
nunca ocurrió esta situación…creo que es un problema nuestro en no defender
nuestros derechos como trabajadores de la cultura y de los organismos privados
y estatales en no respetar esos derechos.
4º Lo considera un oficio o una profesión?... ni una ni otra. Para mi
es una vocación o pasión. Diría más bien un proyecto de vida. Donde, finalmente, uno
apuesta todo en el desarrollo de sus ideas y emociones, para volcarlas en el
plano simbólico. En un proceso que abarcara los distintos tiempos y espacios, que las
circunstancias, y el deseo, irá creando, fluyendo..
Daniel Acosta / Junio / 17
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Inicio sábado 13, taller arte acción en el IUNA. de 11 a 13 hs. Bmé. Mitre 1869. Caba. alumnos libre. http://visuales.iuna.edu.ar/extension/cursos/2060-mas-alla-del-cuerpo-arte-de-accion
Mirar por la cerradura. París. agosto /14
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T(i)ERRA, TERRITORIO y TERRITORIALIDAD (muestra DERIVA en el C. C. Cooperación 2011)
La idea de reciprocidad aparece como estrategia en las
prácticas artísticas
que fueron urdiendo lazos vitales con la tierra y la
naturaleza. Dicha
relación permite pensar significativamente el territorio
como un campo de
acción e intervención, cuya gravidez situada en un
espacio singular -tesis
central de Rodolfo Kusch en Esbozo de una Antropología
filosófica Americana
(1978)- posibilita elaborar múltiples formas de
pensamiento en el suelo de
Nuestra América, ampliando de este modo la capacidad
transformadora y nuevas
subjetividades en la configuración de otras experiencias
de territorialidad.
La muestra Deriva: Poética de una Naturaleza caída de
Daniel Acosta plantea
un itinerario vertiginoso y profundo en diálogo con la
tierra, recorrido que
va más allá de las fronteras y de los límites humanos.
Sus acciones en el
espacio público ponen en relieve la deshabituación del
lenguaje del arte en
localizaciones específicas que reúnen las condiciones
necesarias para pensar
al cuerpo como soporte en torno al carácter simbólico de
los rituales
urbanos.
Con un repertorio heterogéneo de obras y a través de
performances, objetos,
soportes tradicionales y documentación fotográfica de las
acciones en
ámbitos locales e internacionales, Acosta establece una
relación intrínseca
con la naturaleza y con los elementos que nutren
cuidadosamente su praxis
artística: tierra, fuego, aire y agua en su estado puro.
Y al mismo tiempo, el entramado con los distintos
materiales como hojas,
maíz, cereales, piedras, etc., es resignificado
conceptualmente a partir de
alteraciones e intervenciones que ofrecen críticamente
una mirada
cuestionadora a los maltratos y abusos impartidos en el
ámbito social por
los procesos de pauperización heredados del
neoliberalismo. Tal es el caso
de la acción-intervención Desarme de 2003 en la cual
realizó una suerte de
mandala con panes y harina sobre el piso de la calle
Florida frente a la
sede de la Sociedad Rural, donde convocaba a revertir el
momento de crisis a
partir de la consigna DESARME.
Las derivas de Daniel Acosta nos acercan a la experiencia
de un viaje en
barcos de papel, plagado de fragilidades, un periplo
poético de tránsitos
fructíferos que anhela la recuperación ancestral de un
cuerpo social que
restituya la memoria activadora de la naturaleza.
Juan Pablo Pérez
Curador
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Un viaje por la poética de Daniel Acosta de la imagen que se mira a la imagen que nos mira…
Por Vicente Zito Lema
Cambio/ Festival Cuerpos específicos. Espacio de arte La caverna, Rosario/ 23 set. 2005
En la pared, sobre la mesa de trabajo, ante mis ojos, pinturas y dibujos, fotos, videos, documentos, registros y soportes de la obra de Daniel Acosta, un verdadero artista de nuestro tiempo.
La primera impresión es que cada obra es una totalidad. Todo nace, crece, se desarrolla y se transmuta dentro de sí en una nueva realidad. Hay un espacio, brilla la identidad, y sin embargo, tras una perfecta vuelta espiralada, el espíritu de la obra nos remite a una nueva cadena de múltiples sentidos, donde cada totalidad de esa vasta totalidad pasa a ser parte de una unidad superior que las contiene como pluralidad; lo que era palabra es ahora un lenguaje, lo que era ser creció en universo.
El nuevo escenario de comprensión, su vocación fundante, nos genera otra necesidad: ir de ese conjunto de obras de una artista de nuestro tiempo a una dimensión aún mayor, la del propio arte como gestualidad y esencia, como paradigma de la mirada de un otro hacía los otros, como historia de la criatura humana en su máximo sentido, como exultante y siempre creativo destino en las muchedumbres del agua de la vida.
Es decir, cada una de las obras de Daniel Acosta nos incita a conocer sus otras obras, y el conjunto de sus obras nos demanda pensar en el arte; el arte que fue, el que es y el que será, si nos animamos a seguir creyendo en la criatura humana como sentido final de la propia existencia.
Hay aquí un artista, hay una obra, una espesura del ser dirimida como realidad que lo trasciende y nos incluye, y un acontecimiento complejo y valioso, que vuelve imperioso el viaje del viajero por el río que ni siquiera el propio artista conoce, pero que cada hombre, que es parte insoslayable en el viaje de ese artista, también necesita saber, o intuir, desde lo más inocente y profundo de su corazón, para entender, emocionado, como un niño frente a las estrellas, que la luz de la belleza no tiene fin... la obra del artista se ha completado en el mundo, como una caricia que vino de muy lejos…
Aparecidos / Puente viejo / Florencia. Italia. 1999
II
En la génesis creativa de Daniel Acosta vibran las oposiciones, el mundo se desnuda en su máxima tensión. Tras los velos están los aparecidos (el sueño es ahora materia, en respuesta a las necesidades del alma…), y desde las entrañas del dolor resurgen los desaparecidos; ellos son parte imborrable del orden de la vida cotidiana, fundan el ayer, resucitan en nuestro presente a partir de la historia más cruel y nos anuncian: sin nosotros tampoco habrá futuro, necesitamos de la justicia como un día necesitamos del amor…
Habrá otra vez aquí un salto en el espiral del tiempo, y volveremos a encontrar los aparecidos y desaparecidos, como metáfora pero también como cruda realidad, en el orden vivo de la naturaleza. Es que tanto la agonía y el riesgo de su existencia que padece hoy la naturaleza, la convierten en un nuevo rostro de lo humano que desfallece, y de toda la vida, acosada sin treguas en las alturas materiales del estallido que designa nuestra época.
El eterno combate entre la luz y las tinieblas, la primera de todas las oposiciones y contradicciones que refleja la vida, tiene dos frentes simultáneos: hay una vida humana –como sistema– que agrede a la vida humana y hay una vida humana, también como sistema, que agrede a la vida del planeta.
Las oposiciones y tensiones nunca dejan de mostrarse en el camino del artista Daniel Acosta, nos desafían y nos asombran… Frente a la naturaleza, convertida en refugio y camino deseante de la propia existencia que nos trasciende, surge la violencia potenciada de la usura y la producción a toda costa, como única ley; es una violencia ya desmadrada, que provoca una tecnología sin límites, que huye de la ética, o bien la ignora, enquistada hoy como rostro y sentido único del poder. Su nombre es la riqueza, su silencio que silencia es la pobreza…
Frente a la criatura libre, que exalta el artista, está el sujeto real, sujetado por un destino que no le pertenece, que lo aliena y lo convierte en sombra y quietud, y que provoca la reacción del artista, como conciencia de una verdad irrenunciable. Estamos en los límites de la destrucción final de la tierra, cuando la muerte ni siquiera podrá ser muerte; en esta hora más que diálogo hay resistencia, denuncia, combate… La muerte desnuda todo su poderío y como en La Flauta Mágica de Mozart, el artista deberá atravesar el silencio, los desiertos del silencio, con la música que en pos de la vida todo lo desafía…
En un universo de tensiones y oposiciones cada vez más descarnadas, donde cada pedazo de la realidad se torna la mentira de sí misma, su fetiche, Daniel Acosta apuesta a nutrirse de los ingredientes primordiales. Resucita así el misterio de los símbolos primigenios en el esplendor de sus cuatro elementos. Su búsqueda es la de un mundo como armonía musical. El artista se para sobre la tierra, aspira el viento, sorbe el agua, enciende el fuego… deja atrás los olimpos y las glorias contemplativas… El artista vuelve a ser un mago, un demiurgo. El artista Daniel Acosta es ahora la sumatoria de su propio cuerpo, descubierto y renacido a partir de la angustia, pero también surgiendo desde la serenidad que no es resignación, sino aceptación del orden superior de la vida, allí donde la belleza redime aquello que fue siniestro y agiganta el espíritu del asombro y la maravilla.
Hay un solo cuerpo -dirá el artista-, y así lo siente en la pura materialidad de sus actos… Entonces, desde la dimensión de lo objetivo y de lo real, nos mostrará un cuerpo cosmos, un cuerpo planta, un cuerpo proyecto humano… Cuerpos múltiples y a la par pura monada, espacio y tiempo único, y allí van ellos, en pos del asombro que enriquece el espíritu, G navegando, sin salir del rumbo, entregados al destino, pero sabiendo también que el puerto es finalmente la eterna dimensión de la belleza y la justicia.
Meditación. Casa de Tucumán / enero 07
III
El artista Daniel Acosta es un ser que se interroga y hace de la interrogación un principio de vida. Con sus preguntas bucea en las aguas interiores, traspasa el caos y funda su armonía, una armonía que nos serena, que nos comunica el deseo de integrarnos en la complejidad del universo. El artista nos dice, y nosotros escuchamos, lo que son apenas unos momentos en su largo discurso, forjado con pasión y razón:
Mi obra es mi memoria; también mi sueño…
Es una llave para traspasar el secreto…
Hay una poética, son imágenes que me forman y me justifican…
Vi en el dibujo la posibilidad de pulsar mis sentidos, que mi pasión fuera mi realidad…
El color es el deseo de perderme en la maravilla del mundo…
Lo creado, en el principio de mi camino, nació como un paisaje urbano, como el fruto
de la desesperación en el ruido, en el tumulto…
Aquél ayer se transformó en el “Proyecto Tierra”; mi desesperación se hizo conciencia
y armonía bajo la luz de la naturaleza…
Todo fue como un río, y lo que era propio se convirtió en grupal, y la creación fue entonces un llamado a viva voz… “Sos Tierra”, “Sos Tierra”…
Aquello que era tela, papel, pintura, taller… se volvió instalaciones, se nutrió bajo el impulso de la realidad social, se volvió acciones performáticas…
Entonces la poesía fue movimiento…
Lo que nació en la quietud pasó a ser grito, desafío, testimonio, revuelta…
Un cuerpo se abrió al mundo, agónico y sin embargo alegre, como si fuera un recién nacido…
El artista Daniel Acosta tuvo que forjar otra verdad, en el orden de las verdades en fuga… Salir de la teatralidad que acechaba al arte sin movimiento, para lanzarse de cabeza y sin paracaídas al espacio de lo real, donde el cuerpo goza y donde el cuerpo se duele… Hubo que romper los espejos y entrar en la esencia de la existencia, no ya en su alegoría ni en su representación, el nudo se anudaba ahora con la vida en la vida misma. El arte se hizo la aventura sin retorno, apabullante, tan fugaz como eterno el desafío….
El artista entonces, erguido en la coherencia, debió hacer de la vida una puesta en acto de su propia vida; una pasión rigurosa, con ideas, conceptos, con gritos, que fueron de gozo aunque por instante sonaron como sollozos.
Ante los ojos surgió el rescate de lo efímero, el combate con lo permanente, fue preciso extraer de lo finito un deseo de infinitud, entregarse a la búsqueda de la libertad (y el artista había conocido el cautiverio con que el terrorismo de estado castiga hasta el colmo la libertad…); fue preciso abrir las manos al mundo para recibir la fraternidad y sentir como lluvia la exaltación de la belleza, allí donde cada palabra es maldición o blasfemia, y cada gesto se ahoga en la negrura sin tiempo.
El artista se convirtió, volviendo al origen del origen, en un ser político, como participe deseante del bien común, como cuerpo y alma que desnuda las estructuras del Poder. El artista tuvo que asumir el rol de la verdad: enfrentando las máscaras del terror del ayer y el autoritarismo y la vocación de muerte que siempre surgen, como una sombra perseverante que nos amenaza… cuyo susurro es también presagio y amenaza…
estabilidad-dialogo . Tucumán. enero 2007
IV
La obra de Daniel Acosta está legitimada por la sinceridad del arte, en tanto supera en su creación la sospecha de lo ficticio que siempre ronda el arte. En sus partes y en su totalidad, en lo dicho y en el recato del silencio que espera, en la materialidad de cada borde y de cada vacío, nos permite pensar en la finitud a partir de nosotros mismos, y al actuar así nos impulsa a trascender en la mirada de quien nos mira, ese otro al que también miramos para descubrir lo que somos, o mejor: lo que debimos ser, la medida del deseo. .. Esta obra es deseo.
Daniel Acosta busca y logra para sí, desde la belleza como sentido de la verdad, una virtud que deviene en filosofía: se trata de dialogar con la muerte para pensar la vida, esa vida que diariamente se maltrata sin amor y sin conciencia… con liviandad y espanto.
El artista se convierte en instrumento para quitar los velos a la realidad que se nos impone como realidad; una realidad fingida, opaca, ominosa, que el artista enfrente con el coraje de quien se sube a su atalaya y atisba el horizonte, descubre la mañana y va hacia ella…
Ungido en vigía el artista nos muestra el precipicio; pero con su armonía y en su lirismo también nos sostiene sobre el preciso límite de la caída, para que la angustia no desborde nuestras conciencias, y si el sentimiento se va de la razón, pueda la necesidad de la realidad refugiarse en el intelecto…
La obra de Daniel Acosta logra el efecto de recordarnos que ayer es el comienzo del mañana, en el cruce perfecto que se da en un presente, siempre precario y jamás eterno, por más que en apariencia se repita y a palos se imponga la máscara de su repetición, la esterilidad del cambio… Ante nuestros ojos, desbordados por la magnitud que el artista extrae de la realidad de la materia, de los sueños de la materia, de cada uno de los actos del mundo, aun de los más simples, para presentarlos ante nuestra mirada como una ofrenda de amor, surge siempre nueva y deseante la belleza, como si la belleza fuera los párpados del cielo…
La obra de Daniel Acosta nos da herramientas para el más secreto de los juegos: arrimarnos a la muerte y no ser atrapados por ella, estableciendo el vínculo en la esfera humana; si se permite decir hay aquí un artista humanizando la muerte, superando en el pathos de la creación nuestra primitiva y agónica sumisión a la nada, esa nada que comienza en la sombra de la angustia…
El arte del artista nos humaniza, ya que al humanizar la muerte nos abre nuevas puertas a la vida; nos alienta participar en el gran viaje de la vida… Nos advierte: vuela con tu aliento, no te dejes atrapar, si te paralizas serás visto por otro viajero como una estatua de sal…
La obra de Daniel Acosta nos incita a transformar cada momento en acto de resurrección, como criaturas dueñas del cuerpo en los secretos dominios donde el alma comienza a ser el principio del cuerpo…
Hay aquí una pasión que nos conmociona, nos demanda ser testigos y ser partes del vértigo permanente de la creación; dar oídos a la valentía que anida más allá del silencio, en el instante único de cruzarse con el grito, como si toda la armonía del cielo y de la tierra yaciera en los pasos de cada destino…
La obra de Daniel Acosta nos recuerda que el arte es un momento sagrado de la vida; el desarrollo final en la historia sin final de cada una de las historias humanas…
V
Han corrido más de dos décadas desde que me planté, en un verano y por primera vez, frente a la obra de Daniel Acosta.
Otra vez es el verano; la quietud de las hojas es un himno y es una exasperación, también un presagio… Bajo los cielos de gracias azules que irrumpen por mi ventana miro y miro sus trabajos, pienso una y otra vez en ellos, en todo lo que vi y sentí, en el conjunto armónico de su universo, que se inicia representando con belleza la realidad de la vida y que hoy se muestra como la vida que desafía la verdad de esa vida…
La poesía de su obra me provoca y dejo que las palabras salgan de mí como quien saluda a la espuma de los días…
Vicente Zito Lema, Verano de 2010
Articulación / Cachi, Salta / enero 2007
Arte Acción (La obra de Daniel Acosta)
El camino recorrido por Daniel Acosta a través de estos años, transita el arte- acción, la performance, el arte de la tierra (land art), la instalación, el arte objetual, la fotografía, y la pintura pero no por ser diferente medios se pierde el objetivo de su metáfora: la Tierra.
Esta Tierra que es atropellada, destruida, desgastada, dañada pero también es cuidada, curada, cultivada y amada.
Desde fines de los años noventa Daniel Acosta toma los medios de la acción artística para poner en evidencia los trastornos que está sufriendo la naturaleza. Desde años anteriores con sus pinturas, la tierra aparece desde la semilla, que germina, una célula que crece y da lugar a un ser, que a veces es el hombre, como ser dominante y otras, son seres del mundo vegetal o animal. Los cuatro elementos: aire, fuego, tierra, agua se combinan y gestan otros elementos.
De aquí nace el Proyecto SOS TERRA, son estos mismos elementos, se vuelven a combinar, pero su sentido ahora se manifiesta por la puesta en acción, el cuerpo del artista toma el lugar del pincel y su accionar es la marca antes era en la tela que es reemplazada por el espacio. La huella que dejaba el grabado y el gofrado ahora es le mismo cuerpo que marca el paso del tiempo, donde el rito, el mito y la historia forman el universo de SOS TERRA. Las fuerzas del universo coexisten en una imagen simbólica que la acción las transforma y las hace cercanas a nosotros.
Proyectos como el Riachuelo, donde la intervención de la comunidad se hace manifiesta, o los Encuentro de Arte- Acción en la Reserva Natural Guillermo Hudson, que desde 2005 se realizan ininterrumpidamente, convocando artistas nacionales e internacionales y el mismo Daniel Acosta, organiza y acciona. Arte colectivo que entorno a la Tierra crea instancias de conciencia frente a la problemática de la tierra.
La unión del arte y el cuidado de la tierra en todos sus sentidos, desde la protección del medio ambiente, a la denuncia por los maltratos y devastaciones de la naturaleza hasta el cuidado de los recursos naturales, la Tierra es el entorno en que el hombre se desarrolla.
La acción como la puesta en manifiesto de estas circunstancias, donde el accionar del artista: encabezando una bicicleteada, plantando árboles, instalando objetos en una reserva natural o reciclando basura para construir objetos artísticos es la manera que ha encontrado el colectivo SOS Tierra para exponer su preocupación, sus cuestionamientos y sus luchas.
Daniel Acosta a través de sus obras cuestiona, poetisa y señala estos interrogantes. Sus acciones que a través de los registros fotográficos, fílmicos o vestigios dejados después del accionar, replican como metáfora, el accionar del hombre frente al abuso de la naturaleza. El artista hace propio el hecho manifestado y lo ofrece como obra de arte para la comunidad, intentando generar conciencia. Y así, la semilla podrá germinar nuevamente trasmutándose, y el arte como pensamiento estético, en su papel mediatizador permitirá acceder al cambio.
Daniel Acosta, Arte-Acción, es el gesto, la mano, la luz, el color, la oscuridad, la vida y la muerte. Y la naturaleza, origen y fin de de todas las cosas, la vida resguardada en una semilla que en algún momento germinara, con la ayuda los elementos agua, aire, fuego y tierra, dando lugar a la vida, en el ciclo natural de las cosas.
Soledad Obeid / Noviembre 09
Cambio - madre tierra / Festival Cuerpos específicos. La caverna, Rosario / 11 set. 2005
VIERNES 12 DE MARZO DE 2010
Mesmar Philipp. Preguntas a Daniel
Acosta…/ 2017
1º Cómo aprendió su conocimiento? : “En mi caso, por mi historia
personal ligado a búsqueda de procesos de cambio. Por la crisis de los soportes
tradicionales, y la necesidad de expresarme con otros lenguajes en el espacio
público, y no tradicionales, del circuito de arte. Estar muchos años en la
Prilidiano Pueyrredón. Con excelentes profes y otros… Por cierta influencia de
mi padre amante de la poesía y la música.
2 º Cómo intercambia su saber con la Sociedad. La complejidad de los problemas actuales no deben
sumergimos en un mar de dudas; por el contrario debemos colocarnos al frente de
estos, desde el camino del arte, y proponer nuestras ideas al respecto.
Haciendo sonar nuestras voces, como sanadores del arte. Como arte ecoducadores.
No siendo dos cosas, separadas, sino una misma persona que acciona en el camino
de la naturaleza que nos proporciona su creatividad. Y nosotros debemos honrar
esta posibilidad que nos brinda no permitiendo su depredación. La destrucción
de la naturaleza es la destrucción de la posibilidad de construir un mundo
posible. Donde se pueda disfrutar de su belleza, tan compartida por todos. Sin
exclusiones. Dentro de las modalidades entra la performance, o la acción, son actitudes totalmente distintas a mi
formación principal que es la pintura y el dibujo etc. El cuerpo y el
espacio-tiempo te brindan otras emociones y gratificaciones que no te brindan,
en mi caso, el trabajo en el taller. Por supuesto no reniego de mi formación
pictórica. La incluyo siempre.
El espacio en algunos casos
determina centralmente la propuesta, en otro el público o los contextos
sociopolíticos. Depende también de las tradiciones del sitio y como nos pega el lugar. Para elegir la
mejor herramienta de acuerdo a los objetivos comunicacional y expresivos.
3º - Le pagan? En general no…hubo invitaciones en Europa recientemente
donde si me pagaron honorarios que son normales en algunos festivales. O en
Canadá donde también me pagaron todo…pasaje, estadía y honorarios…en la región
nunca ocurrió esta situación…creo que es un problema nuestro en no defender
nuestros derechos como trabajadores de la cultura y de los organismos privados
y estatales en no respetar esos derechos.
4º Lo considera un oficio o una profesión?... ni una ni otra. Para mi
es una vocación o pasión. Diría más bien un proyecto de vida. Donde, finalmente, uno
apuesta todo en el desarrollo de sus ideas y emociones, para volcarlas en el
plano simbólico. En un proceso que abarcara los distintos tiempos y espacios, que las
circunstancias, y el deseo, irá creando, fluyendo..
Daniel Acosta / Junio / 17
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Inicio sábado 13, taller arte acción en el IUNA. de 11 a 13 hs. Bmé. Mitre 1869. Caba. alumnos libre. http://visuales.iuna.edu.ar/extension/cursos/2060-mas-alla-del-cuerpo-arte-de-accion
Mirar por la cerradura. París. agosto /14
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T(i)ERRA, TERRITORIO y TERRITORIALIDAD (muestra DERIVA en el C. C. Cooperación 2011)
La idea de reciprocidad aparece como estrategia en las
prácticas artísticas
que fueron urdiendo lazos vitales con la tierra y la
naturaleza. Dicha
relación permite pensar significativamente el territorio
como un campo de
acción e intervención, cuya gravidez situada en un
espacio singular -tesis
central de Rodolfo Kusch en Esbozo de una Antropología
filosófica Americana
(1978)- posibilita elaborar múltiples formas de
pensamiento en el suelo de
Nuestra América, ampliando de este modo la capacidad
transformadora y nuevas
subjetividades en la configuración de otras experiencias
de territorialidad.
La muestra Deriva: Poética de una Naturaleza caída de
Daniel Acosta plantea
un itinerario vertiginoso y profundo en diálogo con la
tierra, recorrido que
va más allá de las fronteras y de los límites humanos.
Sus acciones en el
espacio público ponen en relieve la deshabituación del
lenguaje del arte en
localizaciones específicas que reúnen las condiciones
necesarias para pensar
al cuerpo como soporte en torno al carácter simbólico de
los rituales
urbanos.
Con un repertorio heterogéneo de obras y a través de
performances, objetos,
soportes tradicionales y documentación fotográfica de las
acciones en
ámbitos locales e internacionales, Acosta establece una
relación intrínseca
con la naturaleza y con los elementos que nutren
cuidadosamente su praxis
artística: tierra, fuego, aire y agua en su estado puro.
Y al mismo tiempo, el entramado con los distintos
materiales como hojas,
maíz, cereales, piedras, etc., es resignificado
conceptualmente a partir de
alteraciones e intervenciones que ofrecen críticamente
una mirada
cuestionadora a los maltratos y abusos impartidos en el
ámbito social por
los procesos de pauperización heredados del
neoliberalismo. Tal es el caso
de la acción-intervención Desarme de 2003 en la cual
realizó una suerte de
mandala con panes y harina sobre el piso de la calle
Florida frente a la
sede de la Sociedad Rural, donde convocaba a revertir el
momento de crisis a
partir de la consigna DESARME.
Las derivas de Daniel Acosta nos acercan a la experiencia
de un viaje en
barcos de papel, plagado de fragilidades, un periplo
poético de tránsitos
fructíferos que anhela la recuperación ancestral de un
cuerpo social que
restituya la memoria activadora de la naturaleza.
Juan Pablo Pérez
Curador
Mesmar Philipp. Preguntas a Daniel
Acosta…/ 2017
1º Cómo aprendió su conocimiento? : “En mi caso, por mi historia
personal ligado a búsqueda de procesos de cambio. Por la crisis de los soportes
tradicionales, y la necesidad de expresarme con otros lenguajes en el espacio
público, y no tradicionales, del circuito de arte. Estar muchos años en la
Prilidiano Pueyrredón. Con excelentes profes y otros… Por cierta influencia de
mi padre amante de la poesía y la música.
2 º Cómo intercambia su saber con la Sociedad. La complejidad de los problemas actuales no deben
sumergimos en un mar de dudas; por el contrario debemos colocarnos al frente de
estos, desde el camino del arte, y proponer nuestras ideas al respecto.
Haciendo sonar nuestras voces, como sanadores del arte. Como arte ecoducadores.
No siendo dos cosas, separadas, sino una misma persona que acciona en el camino
de la naturaleza que nos proporciona su creatividad. Y nosotros debemos honrar
esta posibilidad que nos brinda no permitiendo su depredación. La destrucción
de la naturaleza es la destrucción de la posibilidad de construir un mundo
posible. Donde se pueda disfrutar de su belleza, tan compartida por todos. Sin
exclusiones. Dentro de las modalidades entra la performance, o la acción, son actitudes totalmente distintas a mi
formación principal que es la pintura y el dibujo etc. El cuerpo y el
espacio-tiempo te brindan otras emociones y gratificaciones que no te brindan,
en mi caso, el trabajo en el taller. Por supuesto no reniego de mi formación
pictórica. La incluyo siempre.
El espacio en algunos casos
determina centralmente la propuesta, en otro el público o los contextos
sociopolíticos. Depende también de las tradiciones del sitio y como nos pega el lugar. Para elegir la
mejor herramienta de acuerdo a los objetivos comunicacional y expresivos.
3º - Le pagan? En general no…hubo invitaciones en Europa recientemente
donde si me pagaron honorarios que son normales en algunos festivales. O en
Canadá donde también me pagaron todo…pasaje, estadía y honorarios…en la región
nunca ocurrió esta situación…creo que es un problema nuestro en no defender
nuestros derechos como trabajadores de la cultura y de los organismos privados
y estatales en no respetar esos derechos.
4º Lo considera un oficio o una profesión?... ni una ni otra. Para mi
es una vocación o pasión. Diría más bien un proyecto de vida. Donde, finalmente, uno
apuesta todo en el desarrollo de sus ideas y emociones, para volcarlas en el
plano simbólico. En un proceso que abarcara los distintos tiempos y espacios, que las
circunstancias, y el deseo, irá creando, fluyendo..
Daniel Acosta / Junio / 17
--------------------------------------------------------------------------------------------------------
Inicio sábado 13, taller arte acción en el IUNA. de 11 a 13 hs. Bmé. Mitre 1869. Caba. alumnos libre. http://visuales.iuna.edu.ar/extension/cursos/2060-mas-alla-del-cuerpo-arte-de-accion
Mirar por la cerradura. París. agosto /14
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T(i)ERRA, TERRITORIO y TERRITORIALIDAD (muestra DERIVA en el C. C. Cooperación 2011)
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Un viaje por la poética de Daniel Acosta de la imagen que se mira a la imagen que nos mira…
Por Vicente Zito Lema
Cambio/ Festival Cuerpos específicos. Espacio de arte La caverna, Rosario/ 23 set. 2005
En la pared, sobre la mesa de trabajo, ante mis ojos, pinturas y dibujos, fotos, videos, documentos, registros y soportes de la obra de Daniel Acosta, un verdadero artista de nuestro tiempo.
La primera impresión es que cada obra es una totalidad. Todo nace, crece, se desarrolla y se transmuta dentro de sí en una nueva realidad. Hay un espacio, brilla la identidad, y sin embargo, tras una perfecta vuelta espiralada, el espíritu de la obra nos remite a una nueva cadena de múltiples sentidos, donde cada totalidad de esa vasta totalidad pasa a ser parte de una unidad superior que las contiene como pluralidad; lo que era palabra es ahora un lenguaje, lo que era ser creció en universo.
El nuevo escenario de comprensión, su vocación fundante, nos genera otra necesidad: ir de ese conjunto de obras de una artista de nuestro tiempo a una dimensión aún mayor, la del propio arte como gestualidad y esencia, como paradigma de la mirada de un otro hacía los otros, como historia de la criatura humana en su máximo sentido, como exultante y siempre creativo destino en las muchedumbres del agua de la vida.
Es decir, cada una de las obras de Daniel Acosta nos incita a conocer sus otras obras, y el conjunto de sus obras nos demanda pensar en el arte; el arte que fue, el que es y el que será, si nos animamos a seguir creyendo en la criatura humana como sentido final de la propia existencia.
Hay aquí un artista, hay una obra, una espesura del ser dirimida como realidad que lo trasciende y nos incluye, y un acontecimiento complejo y valioso, que vuelve imperioso el viaje del viajero por el río que ni siquiera el propio artista conoce, pero que cada hombre, que es parte insoslayable en el viaje de ese artista, también necesita saber, o intuir, desde lo más inocente y profundo de su corazón, para entender, emocionado, como un niño frente a las estrellas, que la luz de la belleza no tiene fin... la obra del artista se ha completado en el mundo, como una caricia que vino de muy lejos…
Aparecidos / Puente viejo / Florencia. Italia. 1999
II
En la génesis creativa de Daniel Acosta vibran las oposiciones, el mundo se desnuda en su máxima tensión. Tras los velos están los aparecidos (el sueño es ahora materia, en respuesta a las necesidades del alma…), y desde las entrañas del dolor resurgen los desaparecidos; ellos son parte imborrable del orden de la vida cotidiana, fundan el ayer, resucitan en nuestro presente a partir de la historia más cruel y nos anuncian: sin nosotros tampoco habrá futuro, necesitamos de la justicia como un día necesitamos del amor…
Habrá otra vez aquí un salto en el espiral del tiempo, y volveremos a encontrar los aparecidos y desaparecidos, como metáfora pero también como cruda realidad, en el orden vivo de la naturaleza. Es que tanto la agonía y el riesgo de su existencia que padece hoy la naturaleza, la convierten en un nuevo rostro de lo humano que desfallece, y de toda la vida, acosada sin treguas en las alturas materiales del estallido que designa nuestra época.
El eterno combate entre la luz y las tinieblas, la primera de todas las oposiciones y contradicciones que refleja la vida, tiene dos frentes simultáneos: hay una vida humana –como sistema– que agrede a la vida humana y hay una vida humana, también como sistema, que agrede a la vida del planeta.
Las oposiciones y tensiones nunca dejan de mostrarse en el camino del artista Daniel Acosta, nos desafían y nos asombran… Frente a la naturaleza, convertida en refugio y camino deseante de la propia existencia que nos trasciende, surge la violencia potenciada de la usura y la producción a toda costa, como única ley; es una violencia ya desmadrada, que provoca una tecnología sin límites, que huye de la ética, o bien la ignora, enquistada hoy como rostro y sentido único del poder. Su nombre es la riqueza, su silencio que silencia es la pobreza…
Frente a la criatura libre, que exalta el artista, está el sujeto real, sujetado por un destino que no le pertenece, que lo aliena y lo convierte en sombra y quietud, y que provoca la reacción del artista, como conciencia de una verdad irrenunciable. Estamos en los límites de la destrucción final de la tierra, cuando la muerte ni siquiera podrá ser muerte; en esta hora más que diálogo hay resistencia, denuncia, combate… La muerte desnuda todo su poderío y como en La Flauta Mágica de Mozart, el artista deberá atravesar el silencio, los desiertos del silencio, con la música que en pos de la vida todo lo desafía…
En un universo de tensiones y oposiciones cada vez más descarnadas, donde cada pedazo de la realidad se torna la mentira de sí misma, su fetiche, Daniel Acosta apuesta a nutrirse de los ingredientes primordiales. Resucita así el misterio de los símbolos primigenios en el esplendor de sus cuatro elementos. Su búsqueda es la de un mundo como armonía musical. El artista se para sobre la tierra, aspira el viento, sorbe el agua, enciende el fuego… deja atrás los olimpos y las glorias contemplativas… El artista vuelve a ser un mago, un demiurgo. El artista Daniel Acosta es ahora la sumatoria de su propio cuerpo, descubierto y renacido a partir de la angustia, pero también surgiendo desde la serenidad que no es resignación, sino aceptación del orden superior de la vida, allí donde la belleza redime aquello que fue siniestro y agiganta el espíritu del asombro y la maravilla.
Hay un solo cuerpo -dirá el artista-, y así lo siente en la pura materialidad de sus actos… Entonces, desde la dimensión de lo objetivo y de lo real, nos mostrará un cuerpo cosmos, un cuerpo planta, un cuerpo proyecto humano… Cuerpos múltiples y a la par pura monada, espacio y tiempo único, y allí van ellos, en pos del asombro que enriquece el espíritu, G navegando, sin salir del rumbo, entregados al destino, pero sabiendo también que el puerto es finalmente la eterna dimensión de la belleza y la justicia.
Meditación. Casa de Tucumán / enero 07
III
El artista Daniel Acosta es un ser que se interroga y hace de la interrogación un principio de vida. Con sus preguntas bucea en las aguas interiores, traspasa el caos y funda su armonía, una armonía que nos serena, que nos comunica el deseo de integrarnos en la complejidad del universo. El artista nos dice, y nosotros escuchamos, lo que son apenas unos momentos en su largo discurso, forjado con pasión y razón:
Mi obra es mi memoria; también mi sueño…
Es una llave para traspasar el secreto…
Hay una poética, son imágenes que me forman y me justifican…
Vi en el dibujo la posibilidad de pulsar mis sentidos, que mi pasión fuera mi realidad…
El color es el deseo de perderme en la maravilla del mundo…
Lo creado, en el principio de mi camino, nació como un paisaje urbano, como el fruto
de la desesperación en el ruido, en el tumulto…
Aquél ayer se transformó en el “Proyecto Tierra”; mi desesperación se hizo conciencia
y armonía bajo la luz de la naturaleza…
Todo fue como un río, y lo que era propio se convirtió en grupal, y la creación fue entonces un llamado a viva voz… “Sos Tierra”, “Sos Tierra”…
Aquello que era tela, papel, pintura, taller… se volvió instalaciones, se nutrió bajo el impulso de la realidad social, se volvió acciones performáticas…
Entonces la poesía fue movimiento…
Lo que nació en la quietud pasó a ser grito, desafío, testimonio, revuelta…
Un cuerpo se abrió al mundo, agónico y sin embargo alegre, como si fuera un recién nacido…
El artista Daniel Acosta tuvo que forjar otra verdad, en el orden de las verdades en fuga… Salir de la teatralidad que acechaba al arte sin movimiento, para lanzarse de cabeza y sin paracaídas al espacio de lo real, donde el cuerpo goza y donde el cuerpo se duele… Hubo que romper los espejos y entrar en la esencia de la existencia, no ya en su alegoría ni en su representación, el nudo se anudaba ahora con la vida en la vida misma. El arte se hizo la aventura sin retorno, apabullante, tan fugaz como eterno el desafío….
El artista entonces, erguido en la coherencia, debió hacer de la vida una puesta en acto de su propia vida; una pasión rigurosa, con ideas, conceptos, con gritos, que fueron de gozo aunque por instante sonaron como sollozos.
Ante los ojos surgió el rescate de lo efímero, el combate con lo permanente, fue preciso extraer de lo finito un deseo de infinitud, entregarse a la búsqueda de la libertad (y el artista había conocido el cautiverio con que el terrorismo de estado castiga hasta el colmo la libertad…); fue preciso abrir las manos al mundo para recibir la fraternidad y sentir como lluvia la exaltación de la belleza, allí donde cada palabra es maldición o blasfemia, y cada gesto se ahoga en la negrura sin tiempo.
El artista se convirtió, volviendo al origen del origen, en un ser político, como participe deseante del bien común, como cuerpo y alma que desnuda las estructuras del Poder. El artista tuvo que asumir el rol de la verdad: enfrentando las máscaras del terror del ayer y el autoritarismo y la vocación de muerte que siempre surgen, como una sombra perseverante que nos amenaza… cuyo susurro es también presagio y amenaza…

estabilidad-dialogo . Tucumán. enero 2007
IV
La obra de Daniel Acosta está legitimada por la sinceridad del arte, en tanto supera en su creación la sospecha de lo ficticio que siempre ronda el arte. En sus partes y en su totalidad, en lo dicho y en el recato del silencio que espera, en la materialidad de cada borde y de cada vacío, nos permite pensar en la finitud a partir de nosotros mismos, y al actuar así nos impulsa a trascender en la mirada de quien nos mira, ese otro al que también miramos para descubrir lo que somos, o mejor: lo que debimos ser, la medida del deseo. .. Esta obra es deseo.
Daniel Acosta busca y logra para sí, desde la belleza como sentido de la verdad, una virtud que deviene en filosofía: se trata de dialogar con la muerte para pensar la vida, esa vida que diariamente se maltrata sin amor y sin conciencia… con liviandad y espanto.
El artista se convierte en instrumento para quitar los velos a la realidad que se nos impone como realidad; una realidad fingida, opaca, ominosa, que el artista enfrente con el coraje de quien se sube a su atalaya y atisba el horizonte, descubre la mañana y va hacia ella…
Ungido en vigía el artista nos muestra el precipicio; pero con su armonía y en su lirismo también nos sostiene sobre el preciso límite de la caída, para que la angustia no desborde nuestras conciencias, y si el sentimiento se va de la razón, pueda la necesidad de la realidad refugiarse en el intelecto…
La obra de Daniel Acosta logra el efecto de recordarnos que ayer es el comienzo del mañana, en el cruce perfecto que se da en un presente, siempre precario y jamás eterno, por más que en apariencia se repita y a palos se imponga la máscara de su repetición, la esterilidad del cambio… Ante nuestros ojos, desbordados por la magnitud que el artista extrae de la realidad de la materia, de los sueños de la materia, de cada uno de los actos del mundo, aun de los más simples, para presentarlos ante nuestra mirada como una ofrenda de amor, surge siempre nueva y deseante la belleza, como si la belleza fuera los párpados del cielo…
La obra de Daniel Acosta nos da herramientas para el más secreto de los juegos: arrimarnos a la muerte y no ser atrapados por ella, estableciendo el vínculo en la esfera humana; si se permite decir hay aquí un artista humanizando la muerte, superando en el pathos de la creación nuestra primitiva y agónica sumisión a la nada, esa nada que comienza en la sombra de la angustia…
El arte del artista nos humaniza, ya que al humanizar la muerte nos abre nuevas puertas a la vida; nos alienta participar en el gran viaje de la vida… Nos advierte: vuela con tu aliento, no te dejes atrapar, si te paralizas serás visto por otro viajero como una estatua de sal…
La obra de Daniel Acosta nos incita a transformar cada momento en acto de resurrección, como criaturas dueñas del cuerpo en los secretos dominios donde el alma comienza a ser el principio del cuerpo…
Hay aquí una pasión que nos conmociona, nos demanda ser testigos y ser partes del vértigo permanente de la creación; dar oídos a la valentía que anida más allá del silencio, en el instante único de cruzarse con el grito, como si toda la armonía del cielo y de la tierra yaciera en los pasos de cada destino…
La obra de Daniel Acosta nos recuerda que el arte es un momento sagrado de la vida; el desarrollo final en la historia sin final de cada una de las historias humanas…
V
Han corrido más de dos décadas desde que me planté, en un verano y por primera vez, frente a la obra de Daniel Acosta.
Otra vez es el verano; la quietud de las hojas es un himno y es una exasperación, también un presagio… Bajo los cielos de gracias azules que irrumpen por mi ventana miro y miro sus trabajos, pienso una y otra vez en ellos, en todo lo que vi y sentí, en el conjunto armónico de su universo, que se inicia representando con belleza la realidad de la vida y que hoy se muestra como la vida que desafía la verdad de esa vida…
La poesía de su obra me provoca y dejo que las palabras salgan de mí como quien saluda a la espuma de los días…
Vicente Zito Lema, Verano de 2010
Articulación / Cachi, Salta / enero 2007
El camino recorrido por Daniel Acosta a través de estos años, transita el arte- acción, la performance, el arte de la tierra (land art), la instalación, el arte objetual, la fotografía, y la pintura pero no por ser diferente medios se pierde el objetivo de su metáfora: la Tierra.
Esta Tierra que es atropellada, destruida, desgastada, dañada pero también es cuidada, curada, cultivada y amada.
Desde fines de los años noventa Daniel Acosta toma los medios de la acción artística para poner en evidencia los trastornos que está sufriendo la naturaleza. Desde años anteriores con sus pinturas, la tierra aparece desde la semilla, que germina, una célula que crece y da lugar a un ser, que a veces es el hombre, como ser dominante y otras, son seres del mundo vegetal o animal. Los cuatro elementos: aire, fuego, tierra, agua se combinan y gestan otros elementos.
De aquí nace el Proyecto SOS TERRA, son estos mismos elementos, se vuelven a combinar, pero su sentido ahora se manifiesta por la puesta en acción, el cuerpo del artista toma el lugar del pincel y su accionar es la marca antes era en la tela que es reemplazada por el espacio. La huella que dejaba el grabado y el gofrado ahora es le mismo cuerpo que marca el paso del tiempo, donde el rito, el mito y la historia forman el universo de SOS TERRA. Las fuerzas del universo coexisten en una imagen simbólica que la acción las transforma y las hace cercanas a nosotros.
Proyectos como el Riachuelo, donde la intervención de la comunidad se hace manifiesta, o los Encuentro de Arte- Acción en la Reserva Natural Guillermo Hudson, que desde 2005 se realizan ininterrumpidamente, convocando artistas nacionales e internacionales y el mismo Daniel Acosta, organiza y acciona. Arte colectivo que entorno a la Tierra crea instancias de conciencia frente a la problemática de la tierra.
La unión del arte y el cuidado de la tierra en todos sus sentidos, desde la protección del medio ambiente, a la denuncia por los maltratos y devastaciones de la naturaleza hasta el cuidado de los recursos naturales, la Tierra es el entorno en que el hombre se desarrolla.
La acción como la puesta en manifiesto de estas circunstancias, donde el accionar del artista: encabezando una bicicleteada, plantando árboles, instalando objetos en una reserva natural o reciclando basura para construir objetos artísticos es la manera que ha encontrado el colectivo SOS Tierra para exponer su preocupación, sus cuestionamientos y sus luchas.
Daniel Acosta a través de sus obras cuestiona, poetisa y señala estos interrogantes. Sus acciones que a través de los registros fotográficos, fílmicos o vestigios dejados después del accionar, replican como metáfora, el accionar del hombre frente al abuso de la naturaleza. El artista hace propio el hecho manifestado y lo ofrece como obra de arte para la comunidad, intentando generar conciencia. Y así, la semilla podrá germinar nuevamente trasmutándose, y el arte como pensamiento estético, en su papel mediatizador permitirá acceder al cambio.
Daniel Acosta, Arte-Acción, es el gesto, la mano, la luz, el color, la oscuridad, la vida y la muerte. Y la naturaleza, origen y fin de de todas las cosas, la vida resguardada en una semilla que en algún momento germinara, con la ayuda los elementos agua, aire, fuego y tierra, dando lugar a la vida, en el ciclo natural de las cosas.
Soledad Obeid / Noviembre 09
Cambio - madre tierra / Festival Cuerpos específicos. La caverna, Rosario / 11 set. 2005
MARTES 17 DE FEBRERO DE 2009
arte y ciencia
Arte y cienciaOfrenda / Villa María / Buenos Aires / 21.08.10 La era de oro de la humanidad no ha arribado. La sectorización de los avances de la ciencia se nos presenta muy difusa por la hegemonía del poder económico, y la dosificación económica empleada para otorgar los beneficios a la sociedad. En este sentido la idea sobre el progreso, a partir de los descubrimientos en el último siglo, parecería situar a la humanidad más próxima a ampliar el abismo que a reducirlo.
Observando actitudes de los artistas en épocas pasadas el romanticismo, por ejemplo, se plantea un modelo diferente al que estaba naciendo: la sociedad industrializada. A partir del retorno de las ideas comuneras y la relación horizontal con la naturaleza.
Tomando como herramientas de resistencia los estados anímicos más intensos, hasta el éxtasis. Apartándose de la idea de belleza como lo delicado, lo armonioso, para buscar lo sublime a manera de lo inmenso. Lo misterioso y oscuro.
En esta encrucijada histórica los artistas deciden darle la espalda a las ideas racionalistas como solución de los problemas de la sociedad. Théodore Gericault con su obra la “Balsa de la medusa”. Plantea lo heroico del sufrimiento, y que el aislamiento y el ser vulnerable constituye la propiedad de la circunstancia humana.
En Alemania Caspar David Friedrich, con su pintura “Mar Polar” (1824) propone una especie de triunfo de la naturaleza sobre la aspiración humana.
En Inglaterra John Constable y William Turner son los artistas que exploran la visión más radical de los románticos. Tarner se ata al mascarón de proa de un bergantín para sentir la furia del mar y la naturaleza. El fenómeno inquietante de sumergirse en la tempestad.
Sería interesante acceder a la fantasía de contar con una maquina tele transportadora y viajar hacia el futuro, conocer el pasado, así aportar a nuestro presente incierto. Y si los dioses lo permiten preguntarse, si volveríamos optimistas, que hacer después de semejante aventura.
Cuál sería la realidad del arte en este contexto hipertécnico. Los formatos estarían hiperdigitalizados y cada vez más alejados de la realidad orgánica o natural. Los temas serian humanos o posthumanos.
Las experiencias criticas como las llevadas a cabo por el pintor español Goya, o panteísta como las de Vincent Van Gogh que significación tendría en las próximas generaciones.
El derecho sobre el conocimiento científico y sus invenciones, que despeguen a la civilización hacia un devenir, no son aún una conquista, una propiedad social. La concentración del conocimiento, en manos oportunistas y con mentalidad de mercader, augura de este modo un futuro más frágil de lo representado. Esta apreciación la puedo escribir, a pesar mío, después de haber sostenido durante años lo contrario. Enormes discusiones y energía física, para sostenerla convicción en el progreso y la ciencia moderna como estandarte de la búsqueda de la verdad. El progreso humano. Mientras muchos investigadores creían únicamente en su moral y su visión cientificista del mundo.
Jerónimo Bosch nos adelanta, en sus magníficos cuadros, los terrores construidos por la especie humana en el medioevo. Los infiernos que debemos padecer a partir de la decisión de abandonar las utopías de los paraísos celestiales.
La búsqueda de la construcción de una entidad, exige una determinación propia, compleja pero potencial, para desplegar el proyecto humano.
Esta situación paradojal fue retratada, con esplendor, que solamente los temperamentos como el Bosco pueden transmitir. La regresión en esas ciudades futuristas, plenas de jardines y ciudadelas fatales, nos ubica en un descreimiento profundo del porvenir.
Los datos de la experimentación realizada sobre poblaciones indefensas, civiles en su gran parte, por los poderes militares, y otros grupos de dominio, con herramientas tecnocientíficas, en las primeras y últimas guerras son contundentes. Hay que escarbar un poco y la lista se hace interminable.
El Guernica, obra maestra de Pablo Picasso, expresando el horror de los bombardeos, al pequeño pueblo norteño de España, es inobjetable; al punto de relegitimarlo hoy, y mostrar todo su poder por la censura ejercida sobre el tapiz colgado en las Naciones Unidas, del tema. En el marco, repudiable, de la invasión a Irak.
Los bombardeos sobre Hiroshima y Nagasaki. La obra de Anselm Kiefer, sumergiéndose en los tormentos de Auschwitz, y las úlceras abiertas en el alma humana, en este nuevo contexto cultural.
Mientras “Juanito Laguna” mira, extraviado en el medio de una ruta desierta, el orbitar del sputnik, cohete ruso, también perdido (señala Antonio Berni), que despertarían nobles esperanzas en un sector de la sociedad. Confiando que esta vez sí se iba a transferir al mundo otra actitud, otra relación, desde lo tecno científico. Demostrado que no basta una orientación política, ante la complejidad de intereses, para arribar al objetivo de una comunidad planetaria beneficiándose de sus distintos desarrollos teóricos y científicos.
En los dinámicos 60, León Ferrari realizó su obra “la civilización occidental y cristiana” revelando los bombardeos en Vietnam, con los últimos adelantos de la ciencia puesta al servicio de la maquinaria bélica más poderosa del mundo.
Ya los libros de ciencia-ficción nos habían introducido en un sinnúmero de escritos, que nos entregaban páginas muy bellas, de ese destino no muy merecedor de conocer.
Los muralistas mexicanos, y en especial Diego Rivera, plantearon la esperanza en la ciencia para alcanzar la utopía del cambio universal.
Sería bueno repasar el programa del modernismo en cuanto la idea de que de la mano de la ciencia el progreso seria una constante. Una nueva luz. Un neo renacimiento.
Es indudable que la ciencia y la tecnología han traído <
Hoy todos estamos interconectados, formando a partir de este dato, una sociedad globalizada. Pero sería interesante recordar lo sucedido a mediados del siglo pasado en Inglaterra con las innovaciones técnicas y su impacto en el ámbito cultural y social.
Cientos de miles de trabajadores quedaron excluidos de su trabajo al generarse la transformación en los nuevos medios de producción. La nueva cultura trajo beneficios a los dueños de las novedosas herramientas, pero desocupación y miseria a los trabajadores.
Un proceso similar sé está viviendo en esta etapa de la civilización, con grandes masas de trabajadores en la calle, la concentración de los medios técnicos en una elite y la alienación en la sociedad. Es una pintura que ya conocemos.
Esta contradicción entre ciencia y progreso se dio en el marco del romanticismo en Europa. Las ideas del positivismo alentaron la posibilidad de una sociedad feliz en un futuro cercano; dando, por el contrario, concentración de poder a partir de generar profundas diferencias económicas y como tal, culturales y políticas.
Creo que ser muy optimista, en estas circunstancias, del abuso y la intromisión de los medios electrónicos, es ingenuo. Conformar una sociedad , en libertad y democracia real no alcanza, solamente, con mas ciencia y técnica que controlen. Sino todo lo contrario.
En ese sentido los aportes del arte y otras disciplinas afines, a mi entender, contribuirán a mejorar las relaciones humanas y no a continuar quemando las naves antes de arribar a puerto.
Contacto / Villa María / Buenos Aires / 21.08.10
Daniel Acosta 00/Artista visual///
PROYECTO ARTÍSTICO INTERNACIONAL DIRECTOR DEL PROYECTO/ DANIEL ACOSTA SOSTIERRA 2011/ SOSTIERRA 2009/ SOSTIERRA 2008/ SOSTIERRA 2007/ HETEROGENESIS/ SOSTIERRA 2006/ SOSTIERRA 2005/ AUSPICIADORES SOS TIERRA / Chapeco-Brasil/ ZONA DE ARTE/ Bs As, Argentina/ AAVIV/ Bs As, Argentina CANAL CERO/ Bs. As, Argentina/ VIDEO BARDO/ Bs. As/ IUNA , instituto de artes visuales Bs As, Argentina/ HETEROGÉNESIS, Suecia. CONCEPTO Lo efímero del arte, ola presentación de la vida. ¿Es el hombre la medida de todas las cosas, o la naturaleza? ... en la medida que esta pregunta se mantenga en permanente duda los problemas del planeta irán multiplicándose; dado que esta división ubica la distancia que hay en la comprensión del problema. Y es que no hay tal división: es falsa, y esto nos está transportando al borde del colapso urbanicida, por supuesto globalizado. El avance, unilateral, de los nuevos medios técnicos y las ilusorias necesidades que crea, conforma un desajuste cultural que impacta en las mega ciudades. Esta cultura de la fragmentación, produce marcas severas en la urbe. Generando quiebres estructurales en el medio ambiente y fracturas en las relaciones interpersonales de los habitantes y su entorno. El proyecto SOS Tierra se gesta a partir de sostener que uno, como universo humano, no existe sin el otro. O mejor dicho, el hombre no tiene futuro sin la naturaleza; la Tierra, que preexiste hace ya más de 4500 millones de años, y nos sigue dando pista para soñar; y la sociedad post industrial construyendo súper autopistas a la nada. Será así nomas, o ha llegado la hora de pensar que hemos ido tan lejos que nuestra civilización actual, se ha propuesto un proyecto post planeta. Descartable. Especular con esta idea, que el modelo en marcha es de sustitución, de los recursos naturales que necesitamos para vivir, por otro “fabricado”…, suena desenfrenado. Pero que el sistema económico-industrialista ha perdido el rumbo, se nota, y sin el interés en un proyecto incluyente, de los humanos que navegamos esta nave única, no se sostiene el plan híper industrial vigente. Daria la impresión, de esta forma, que la sociedad y sus territorios, estarían acorralados ante un mercantilismo globalizador. Devastador. Desafiando la única Utopía humana que nos resta, nuestro sueño de un hábitat común. Sustentable. Las preguntas se van sucediendo ¿Es posible asumir el cambio sin la presencia poética del arte en el actual proceso social? Universo verde y opción por el arte, en su conjunto, como un camino para recuperar la creatividad perdida. Tomar conciencia. Asumir compromisos nuevos. Ese parece el salto cualitativo al cual se enfrenta nuestra especie humana so riesgo de desvanecerse. Es una cuestión de conservación y la supervivencia es el instinto básico de cualquier especie viva. Por eso SOS Tierra convocó a artistas, científicos, trabajadores, jóvenes, en forma particular o grupal, a instituciones, a profundizar la actitud creativa en la sociedad, por el cuidado, consciente, de nuestro mundo. Agrupándonos en un movimiento de acción y reflexión superadora de esta crisis. Sembrando vida. Arte. El futuro reposa en la naturaleza y el arte De esta forma restablecer una nueva mirada del hecho artístico. Provocando relecturas con nuestro hábitat. Afirmando que: La tierra no es basura. Y Poder decir: el poder del arte aun no está probado en las sociedades contemporáneas, está naciendo. SOS TIERRA propone crear un tejido infrecuente donde los artistas intervengan con sus propuestas a la angustia de falta de horizonte actual. Reclamando un espacio liberado de contaminación del medio ambiente. Donde el dialogo y el compromiso entre los artistas y la sociedad, sea tan contundente que permita surgir lo nuevo. El paradigma del arte detonara. Ante la barbarie rondando el planeta, nos propusimos recorrer el camino de la resistencia a su estética del horror. Proponiendo valores y un compromiso creativo con la vida. Cambiando radicalmente la mirada de las cosas. Defendiendo el ecosistema medida de las cosas. Haciendo del Encuentro de SOS Tierra, una posibilidad de compartir, públicamente, la experiencia estética. Arriesgando el cuerpo. No sustituyendo la realidad, siendo ella. Relanzando una poética de liberación y autonomía de los humanos ante el horror creciente. SOS Tierra es un gesto desesperado, poético. Que Confía en estas señales que surgen en el mundo, a favor de una construcción social, infinitamente, diferente a esta. Celebrando la vida, buscando la paz, a través del arte. Escupiendo vida. Por más D.e.s.a.r.m.e. No siendo cómplices de sacrificios humanos, en altares irracionales. De silencios ominosos. X mayores territorios de creatividad. La exploración que realizamos con SOS Tierra se mostrará apareciendo. Soñando. Abrazados. Regándonos. Hasta el fin. Daniel Acosta / Artista visual , coordinador http://www.proyectosostierra.blogspot.com/ ---------------------------------------------------------------------------------- Camino del arte, Córdoba, La Rioja, Catamarca, Antofagasta de la sierra, Santiago del Estero / 00
Volcán Antofagasta de la sierra - Catamarca/ 00
Trazo en la tierra-00 Catamarca
Trazo en la tierra - 00 / La rioja
Trazo en la tierra-00 Catamarca
Aconcagua - Mendoza
Esquel - Parque los Alerces
Esquel - Parque nac.los Alerces/ 03
El Bolsón- Río Negro- Patagonia / 03
Futa - mawisa - señal /03
Esquel - Parque los Alerces- Chubut
Abrazo 03
Señal / Patagonia /03
CAMINO DEL ARTE / 00 Creo que los caminos del arte son infinitos, tantas como las personas que lo abrazan y transitan, sin miedo a la libertad. Haciendo, en su marcha, lo único que el arte reclama: más compromiso con la vida, más calidad humana, y conexión con ese mundo profundo que nos da generosamente su energía poética. La vida es riesgo, cambio. Lo mismo el camino del arte. Lo contrario es miedo, autorepresión y encadenamiento a cosas insignificante. Prescindible. Sombra estéril. Sigamos caminando ese camino mágico, que nos da la existencia y obtener un poco de luz entre tanta miseria. Daniel Acosta / 00/ La tierra no es basura -------------------------------------- Proyecto Terra Universo Posible Después de más de 20 años de iniciación en el arte, en los últimos diez años tuve la oportunidad de empezar a viajar bastante, tanto por el Sur y al Norte Argentino. Como por los países vecinos hasta México. Esta perspectiva fue abriendo y profundizando mi experiencia con las culturas originarias, muy ligadas a la naturaleza. De esta manera mi poética se fue abriendo cada vez más a las fuentes, casi mágicas, del planeta tierra. El año pasado tuve la oportunidad de viajar a México y hacer acciones en los centros ceremoniales de Teotihuacan, Tulun, Palenque y Tikal, Guatemala. En cierta medida estas actividades van ha ser completadas con las próximas acciones, interviniendo en la zona de Talampaya, La Rioja. En el valle de Ambato y el salar de Pipanaco, Catamarca y en la selva de Tafí del valle, Tucumán. Esta etapa en el desierto me motiva paradójicamente ya que el sonido del viento sobre las piedras y rocas, se esparce misteriosamente, poblando sus rutas de fantasmas ancestrales. Donde la naturaleza muestra una parte de su complejo sistema de creatividad. Donde tomamos conciencia de este organismo viviente y su relación con el arte y viceversa. Estos tiempos distintos pero integrados, conforman los niveles que busco relacionar; tres grandes tríadas. El cosmos, como origen y semilla del universo. La tierra como gestadora de la naturaleza y el proceso social. Y el humano, como principio y fin del proyecto terra... Uno empieza pero no sabe dónde terminará... esta incertidumbre me guía hacia un lugar en el planeta que tal vez pueda conocer pero que mas me atrapa recorrer. Daniel Acosta/Buenos aires, junio del 2000 -------------------------------------------------- El camino Proyecto Terra Sentir que el espacio, me estaba transformando internamente, al reencontrar la senda de la libertad interior, fue emocionante. Tener esos campos y planicies, donde los limites son los picos de alguna montaña lejana o algún tipo de árboles nativos en el horizonte, me situaba muy lejos de las cuatro paredes, atestadas de objetos, de mi taller - al cual quiero mucho, pero no es lo mismo-, ubicándome en otro centro... distinto, por donde pasaba la naturaleza. El arte. La verdad... El camino... Esta movilización interior, me reafirmaba, a dejar de lado cierto costados, aun estructurados, de mi personalidad. Forjada en años de aprendizaje formal en escuelas, que no se agotaban de repetir mecánicamente, “interpretaciones” o “verdades”, de esto o aquello, que el manual de turno, de ciertos maestros o profesores gozaba de repetir. Estos mandatos heredados, se empezaban a disolver, al costado del camino. Arrastrados por los vientos que no terminaban de sacudirme. Predisponiéndome... al hacer. El camino del aprendizaje del arte, puede durar toda una vida - me dije. No es fácil… y esta complejidad, de sintonizar con las olas de la expedición, engancha a la mochila, que cuelga de la espalda; haciéndole jirones en su paso. Pero sin estos rastros no seria posible nada. Menos el crecimiento- me repetí-, que permite dar saltos hacia delante, y todas las otras direcciones, rearmando una mirada, en mi caso, mas despojada de ciertos ornamentos, que la ciudad, incorpora desde sus “necesidades”, mas de unas veces falsa. En las rutas del arte. Pensar en estos dogmas, en el medio del médano, con los ojos rojos, de la arenisca, que me hacia cerrarlos, para reabrirlos, esta ves más grande, para no “perderme nada”, termina de reconfirmar la vacuidad, de estas verdades civilizatorias. Que me terminan de empobrecer, muchas veces, en mi accionar poético. Y me vino una sonrisa, cuando vi, un zorro perderse en la sombra de unos matorrales silvestres. Amarillos, creo. Todos los espacios son validos, - me dije. Y ellos no son siempre los mismos. La ciudad propone su geografía recargada y aburrida. Y estos terminan siendo los espacios a modificar, con propuestas artísticas que incluyan, al potencial espectador, en ese espacio de encuentro. Furtivo. Cálido. Pero ahí vamos, con la mochila al hombro, cargando lo necesario, resguardando el fuego del viaje creativo, con los elementos, acompañándome hasta el final. Como pasó en cada paso que di. Encendiendo el fuego. La imaginación. Intentando reencontrar el camino iluminado... la posada y la noche encendida... Y alrededor del fuego, tomar el pan, cuando el cuerpo se empieza a doblar, por el cansancio de la faena del día. Y empezar a aflojarse... detrás de un cielo inexplicable. Silbando… sintiendo la compañía palpitante, el soplo… del fuego. De la vida. Daniel Acosta / artista visual / Julio 2000 / Argentina ------------------------------------------ Proyecto terra/ Pucará... Once días después de haber salido (y de recorrer casi 3.000 Km) de las complicadas relaciones humanas, o cuasi humanas, que impone el vivir cotidiano, en una mega ciudad, como Buenos Aires; la distancia psicológica que se tiene, en ese espacio, es casi abismal. Llegar a la ciudad de Belén (Catamarca) de noche, atravesado por sierras y quebradas y el río casi seco, que lleva el nombre de la ciudad, y ver reflejado en él los ojos claros de cientos de estrellas, es sentirse recibido por otro tipo de situación. La riqueza espiritual se podía tocar si se atravesaba ese primer contacto con la gente sencilla que deambulaba por sus calles serenas. El ímpetu de la vida se detenía en la mirada de Claudio Barragán, poeta de la tierra de Belén, músico de su pueblo, escultor de sus raíces. Uno entre muchos, que conocimos, en este largo recorrido de hacer y conocer gente muy poética, el camino. En su casa, cerca de la falda de un cerro color verde, esculpía con formones y gubias sobre madera nativa, rostros vecinos, como el suyo. ![]() Recibir, de la mano añosa, de una de “las niñas” hermanas hilanderas, un mate amargo, bien largo, que permitía aflojar el tiempo, para observar amorosamente como tejía con su urdiembre de lana, fue una experiencia. Vidas abnegadas, que no conocieron, tal vez, los placeres de la vida, por sostener a sus padres, mientras la rueca gira incansablemente en el fondo de la enredadera. Encuentros que se iban entretejiendo, en los lugares más inesperados, como el de don Titos, descendiente de los antiguos indios Diaguitas de la zona. Sentado en su deshilachada silla, muy naturalmente, empezó a contar sus extrañas historias como joven peón, en el origen del ingenio Ledesma, en Tucumán, donde había ido a parar en busca de trabajo en los años 30. Relatos de hombres a caballo, perseguidos por hombres fantasmas, también a caballo. En el mediodía del villorrio, sonaba una chacarera en el fondo del rancho. Casa de adobe, sostenida por la recordación prodigiosa de don Titos. Y mientras hacia el gesto de espantar al fantasma de su relato, con su mano vigorosa, de cortar y cosechar caña de azúcar, en el ingenio Ledesma, el hombre se iba internando cada vez mas profundo en su memoria. Encontrarnos en la base del volcán de Antofagasta < el Pucará >, a casi 600 Km al noroeste de Catamarca... Y la sensación que provoca este espacio, es la de un enorme vacío y, satisfacción, por otra parte. Vacío por la contundencia de esos minerales casi olvidados por la , en el medio del desierto de arena y salitre; que se fueron amasando de la mano de los vientos, el fuego del volcán y la acción del agua, sobre la tierra seca. Bajar su boca apagada. Ocre... Para encender fuego a un globo aerostático de papel barrilete, de colores estridentes, resultó una experiencia, de una carga poética extremadamente, misteriosa. El silencio... natural. La relativa oscuridad de la tarde, después del ascenso de casi dos horas al mediodía... (La ausencia de oxigeno y la complicación que esta situación trajo, para encender el globo... Y la conciencia de que esas paredes nos podía destrozar, en cuestión de segundos, si estuvieran activas)... nos sobresaltaron. El atrevimiento, de poder realizar una ceremonia mística en su vientre, es casi el equivalente a volar, a despegar, casi en trance, de una situación normal a otra, mágica. Encendiendo la imaginación. Un cruce entre la naturaleza, salvaje. Sus elementos milenarios, y la poesía finita, del sentir humano. Bajar sus laderas, sin huellas. Dejándose arrastrar por el viento, cada vez más fuerte – resaca del Zonda-, para caer, en zigzag, sobre ese jardín de piedras oscuras, de las lavas petrificadas. Sin tiempo. Con los ojos enrojecidos por la arenisca, aspirando intensamente. Saliendo de las certezas de la ciudad. Con la compañía del fuego eterno bajo mis pies; terminamos el descenso. No quisimos darnos vuelta por última vez. Sentíamos nuevamente un impulso a reafirmar nuestra relación con la tierra. La cúpula del cielo con sus enormes estrellas, cruz del sur de por medio, empezaban a guiarme a la posada, con antenas satelitales nuevas, de Lucas; el baqueano, y subintendente de Antofagasta de la Sierra. Entre tantas personas hermosas, el más gaucho que encontramos. Nos esperaba, para brindar su conocimiento, de las salinas sulfateras, en los bordes de la nada... próxima parada silenciosa, en Antofagasta de la sierra. Daniel Acosta/ Artista visual / julio-agosto del 2000 ------------------------------------------- |